Matriz Sensorial-Operacional-Relacional

“Cuando como observadores hacemos una distinción cualquiera, sea esta la distinción de una entidad, proceso o relación, traemos al existir, al mismo tiempo y de manera implícita, la matriz sensorial-operacional-relacional en la que lo distinguido opera y hace sentido. Esto es, traemos al existir lo que en ese instante es pensable como posible en el fluir del suceder de nuestro vivir a partir de lo que hemos distinguido, y lo traemos al existir como una trama de cursos sensoriales operacionales-relacionales de realización de nuestro vivir en nuestra unidad ecológica organismo nicho, que podemos abstraer de las coherencias del suceder del presente cambiante en que nos encontramos en ese instante.

El organismo no vive los distintos cursos sensoriales-operacionales-relacionales que el observador ve como posibles para la realización de su vivir en su unidad organismo-nicho como alternativas de entre las cuales tiene que elegir. El organismo se desliza en la realización de su vivir siguiendo el único curso que surge para él, en cada instante, en la tangente cambiante de su acoplamiento estructural en el nicho ecológico que surge con él en la conservación de su vivir, o muere.

Las alternativas que un observador piensa como posibles para el curso del vivir de un organismo solo son alternativas que él o ella imagina en un acto reflexivo válido solo para él o ella, cuando considera lo que él o ella podría hacer con ese organismo sin hacerse cargo de que no ve ni puede ver la localidad del acoplamiento estructural de este en la unidad ecológica organismo-nicho. Y, además, cuando el observador hace esa estimación de alternativas lo hace sin hacerse cargo de que, para hacer cualquier previsión de alternativas, debe mirar esa localidad interactuando con el organismo en un encuentro que, inevitablemente, altera la relación organismo-nicho, de modo que después se encuentra con algo que no es exactamente lo que pudo suponer que hubo ni lo que puede suponer que ahora hay.

Todo suceder en el cosmos que surge con nuestro vivir ocurre en el momento en que ocurre, en un curso sin alternativas, sin pasado ni futuro, en el que las alternativas, el pasado y el futuro, son distinciones reflexivas que el observador hace en el presente cambiante continuo de su vivir en la matriz sensorial-operacional-relacional que surge con su distinción de lo que distingue.”

Fragmento de: Humberto Maturana Romesín, Ximena Dávila Yáñez. “El Arbol del Vivir”.

 

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