Actualmente en la mayor parte de la Humanidad vivimos un presente cultural centrado en relaciones de competencia por los bienes de subsistencia, en la búsqueda de conocimientos y tecnologías que nos permitan controlar el mundo natural que nos contiene. Era que podemos llamar del conocimiento y la tecnología del control.  En este vivir competitivo, nos sentimos dueños de la verdad en una ceguera que muchas veces nos lleva a la deshonestidad con nosotros mismos y con los otros negándonos la posibilidad de un convivir efectivamente democrático, aunque decimos quererlo.

Pero la humanidad no ha vivido siempre así.  Hace unos hace unos 7000 a 10.000 años atrás existieron pueblos sin diferencias jerárquicas, sin signos de guerra, los rasgos que revelan su modo de vivir pre-patriarcal como una cultura matrística, centrada en la armonía con el mundo natural en reconocimiento de la pertenencia y gratitud de lo humano al mundo natural que los contiene y nutre. Estas culturas existieron en la Antigua Europa y eran pueblos que convivían en la honestidad, el mutuo respeto, y en la colaboración que generaba y conservaba ese convivir sin discriminación de genero ni adicción al sentir del poder que busca el sometimiento de otros en las jerarquías y las guerras de apropiación que destruyen la armonía del mundo natural. 

Esto lo sabemos gracias al trabajo de la arqueóloga Marija Gimbutas, quien, al excavar más profundamente en sitios de habitación neolítica con rasgos patriarcales en Europa de más de 3000 años de antigüedad, se encontró con restos de comunidades que vivían en una cultura cooperativa y pacífica que tenía como figura central de su universo místico, a la Diosa madre-naturaleza.

Esto es una pequeña síntesis del documental sobre la vida y obra de Marija Gimbutas, SIGNS OUT OF TIME.

Documental completo: https://bit.ly/2YVcSN3

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