Llegó el momento de la Revolución… ¿para ti también?

Qué agotador se vuelve a veces el día a día en esta vida en pandemia. Si, es importante en estos tiempos tener una visión optimista, regenerativa, orientada a nutrirnos de fuerza y entusiasmo para abordar los desafíos del día. Sin embargo, a veces aparecen situaciones que ya sobrepasan nuestro sentir de bienestar. En estos tiempos, quizás con mayor frecuencia que antes estamos viviendo situaciones que desafían nuestra paz, calma y templanza. Somos seres humanos cuyo vivir está guiado por los sentires íntimos y emociones que habitamos día a día. El amar es dejar aparecer el mundo que otra persona o contexto nos trae a la mano… podemos desde ahí también escoger si lo queremos conservar o no, como también preguntarnos cómo estamos viviendo lo que estamos viviendo

Cambiar lo que estamos viviendo en este momento es una gran travesía. Esa travesía es un proceso de transformación en el que tenemos que saber mirar lo que queremos conservar y lo que ya no queremos conservar. ¿Me gusta la manera en que se está realizando la convivencia cotidiana ? ¿Qué emociones habitan en mí por los mundos que estoy generando en la interacción con otros? ¿Hay algo que yo pueda hacer al respecto? ¿Hay algo que el otro pueda hacer al respecto?

Estamos viviendo tiempos en que muchos aspectos de nuestra vida cotidiana están puestos a prueba: nuestra paciencia, las relaciones familiares, las relaciones sentimentales, las relaciones laborales, entre tantas otras. Y a veces, cuando deseamos hacer cambios en nuestra vidas, nos encontramos con resistencias en nuestro entorno y en nosotros mismos. ¿Podemos cada uno de nosotros hacer algo al respecto? ¿A quién podemos pedir ayuda en estas circunstancias? Nosotros los seres humanos somos el problema, el camino para resolverlo y la solución

Cuando nos enfrentamos a los desafíos que nos plantea nuestro propio vivir y convivir a nivel emocional, vale decir que comenzamos a experimentar ciertas incomodidades en uno u otro ámbito de nuestra vida, reflexionar es central. Reflexionar es este acto en la emoción en el que me pregunto por cómo estoy viviendo lo que estoy viviendo. Lo maravilloso de esto es que nos amplía la mirada sobre un ámbito de configuraciones mayor. Nos permite, si dejamos aparecer, develar la trama de relaciones en la que estamos insertos y podemos desde ahí distinguir qué es aquello que me genera ruido. En estos tiempos desafiantes necesitamos ampliar nuestra mirada. 

Estamos experimentando una crisis humana que Gregory Bateson llamaría una “tragedia epistemológica”. Los seres humanos que co-existimos en distintos espacios culturales, no estamos viendo “el mismo mundo”, no estamos viéndolo desde “el mismo lugar”. Claro, esto forma parte de nuestra naturaleza humana. Si reflexionamos, podemos abrir conversaciones al respecto. Si no reflexionamos, la vida sigue como está y no abrimos la oportunidad de conversar colaborativamente para transformar esos sentires y emociones de incomodidad que aparecen en la convivencia. 

La revolución a la que invitamos es a una revolución que genera en nuestra convivencia la ampliación de conversaciones acerca de nosotros mismos, acerca de nuestra convivencia, acerca del destino que vivirán las futuras generaciones a partir de lo que hacemos. Es nuestra responsabilidad en este presente hacer viva una revolución de la reflexión y el pensar sobre nosotros mismos como personas que realizamos los mundos que vivimos. Estamos viviendo un momento desafiante, tal como ya se mencionaba, cuya naturaleza es fundamentalmente emocional… en las emociones que cada uno de nosotros habitamos. 

Está en cada uno de nosotr@s cambiar nuestro sentir y nuestra emoción, si queremos habitar desde otro lugar en un presente que nos conmueve y que nos desafía a plantearnos todo nuestra convivencia en todos los ámbitos de nuestra existencia como individuo pero también como seres humanos, en un mundo juntos. Así comienza a cambiarnos el mundo. 

¿Estás list@ para una revolución reflexiva de tu vivir? 

Por Sebastián Gaggero