¿Qué es la confianza? ¿Confiamos? ¿Qué es confiar?

Confiar es sentirse espontáneamente en armonía con el mundo que se vive simplemente viviendo en él. Al surgir un ser vivo y entrar en su autonomía individual primaria como sistema autopoiético-molecular, se mueve o se aquieta en su fluir relacional hasta que se siente acogido en la armonía del presente de su ámbito de existencia, y si eso no sucede, … muere.  Si miramos a cualquier ser vivo en el inicio de su vivir dejándolo aparecer en si mismo, veremos que su confianza en su vivir surge con él siempre abierta al infinito. 

Eso nos pasa a los seres humanos, en nuestro primer nacimiento al ser acogidos en el útero biológico … y luego, en el segundo nacimiento al pasar desde el útero biológico al útero cultural en la familia que nos acoge iniciándonos en el lenguajear, también en una confianza primaria inconsciente infinita. Confianza que se va confirmando si el niño o niña es amado y acogido en la conservación de la ternura inicial, o que se pierde en un dolor que genera un resentimiento inconsciente si es ignorado y desdeñado desde algún enojo materno no merecido.[1] Crecemos resentidos sintiéndonos traicionados, y no confiamos ni somos confiables pudiendo caer en la rabia íntima de la hipocresía y deseo de venganza.  

Si el segundo nacimiento resulta ser amoroso en el inicio de un vivir individual en la confianza en que seremos acogidos, nutridos cuidados y guiados en la sensualidad de un ámbito familiar amoroso y honesto, aprenderemos los sentires, haceres, relaciones, cuidados y ternura de ese maravilloso y extraño mundo biológico-cultural consciente y reflexivo, en el que aprendemos a ser personas mayores confiables y responsables.  Y eso no podrá ser así si vivimos consciente o inconscientemente en un enojo y resentimiento íntimo por no haber sido vistos y desde el cual no podemos confiar.

Los niños y niñas cuya confianza no se viola mientras viven su infancia con familias o mayores honestos que los acogen y los dejan aparecer en la armonía del amar, crecerán siendo de manera espontánea personas honestas y éticas.  Si los niños y niñas no son vistos no sabrán ver ni amar, si no son amados no vivirán la armonía del dejar aparecer.  Y no serán personas mayores confiables a menos que vivan el amar y el amarse como un hallazgo de si mismos en una convivencia con una persona que los acoge y respeta y les permite verse en su fundamento biológico amoroso y ético desde su propio ver y escuchar cultural.  

Curiosamente la confianza como disposición espontánea que constituye el fundamento del convivir social como el ámbito armónico del convivir cultural, es un suceder biológico.  Y si aparece la violencia en un ámbito cultural, la única salida del resentimiento con que se la justifica es la recuperación de la confianza cultural perdida.  ¿Cómo? Solo en le recuperación de la honestidad.  Y, ¿cómo?, solo recuperando la honestidad que se ha perdido … ¿cómo? … recuperando la confianza …

En la educación de los niños y niñas la honestidad y la confianza son el fundamento de todo en su formación como ciudadanos democráticos en un convivir armónico en el que toda discrepancia en el convivir cultural se puede resolver en la armonía del mutuo respeto. 

Humberto Maturana Romesín

Referencias

Dávila & Maturana (2015) El árbol del Vivir. Santiago, MVP  Editores.


[1] Ximena Dávila nos habla de este segundo nacimiento como la verdadera oportunidad de ser nosotros mismos como individuos humanos.