La era de la consciencia ética y ecológica en el quehacer organizacional

El escenario económico mundial sigue siendo incierto y marca su ritmo principalmente por las noticias asociadas a la pandemia y sus consecuencias en todos los ámbitos y también la atención puesta en la efectividad que puedan brindar las vacunas, que como es bien sabido no impide el contagio y sólo mitiga sus consecuencias en cuanto a la gravedad y mortalidad de las personas. Por otro lado, lo que está sucediendo en India adiciona una cuota mayor de preocupación. Y es que en un mundo globalizado como el nuestro, no basta simplemente con tener políticas locales efectivas; es la colaboración entre países lo que nos permitirá salir de la situación siendo este el resultado de la articulación de políticas globales coordinadas. ¿Qué se necesita para la colaboración entre paises?

En este contexto, muchas empresas alrededor del mundo se han visto seriamente afectadas económicamente y por ello ha surgido la necesidad de buscar ayuda estatal con el objeto de inyectar financiamiento y obtener así una cierta estabilización necesaria y los flujos mínimos imprescindibles para poder seguir operando. Esto está siendo vivido como una instancia importante, desde el punto de vista del rol del estado, para otorgar liquidez a las empresas condicionado a que ésta liquidez sea ocupada de una forma tal que ponga en relieve y cuide su rol fundamental como parte de la sociedad en tanto se haga responsable no solo por maximizar el valor económico de cara a sus accionistas o dueños, sino también del entorno que la hace posible como la comunidad o el medio ambiente.   

No es nuestra intención adentrarnos a analizar cada uno de los enfoques económicos que dan sustento a la forma en que actúan las empresas o la economía en general, pero lo que se ha visto como una de las tendencias actuales es la importancia de gestionar de manera explícita la relación de la empresa con el entorno que la hace posible. El objetivo, el propósito de la empresa es ser parte legítima y responsable de las consecuencias de que su hacer no afecte al ecosistema del que forma parte y más aún hoy en día es prioritario que  agregue valor a la comunidad en la cual está inserta. Pareciera ser que poner la mirada solo en la maximización de las utilidades no es suficiente para generar prosperidad en la sociedad.

Enfoques como el de Friedrich Hayek o Milton Friedman, abogan, por ejemplo, que desde la interacción de muchos agentes económicos puede emerger un sistema económico que resulta en una suerte de prosperidad económica en la sociedad en su conjunto sin haberlo propuesto explícitamente y sin ir más allá del objetivo individual de maximizar la utilidad de las empresas. Así las cosas, cualquier aspecto que implique algo más que optimizar el retorno a los accionistas es tratado ya sea como una “externalidad” positiva o negativa. Tampoco parece ser una solución última, un férreo control centralizado desde el estado que determine cada una de las variables económicas y la forma de organización industrial restringiendo al máximo cualquier decisión individual o empresarial.

Pues bien, en vista de que llevar al extremo los modelos anteriores no ha sido la panacea para lograr sociedades prósperas, generando como contrapartida efectos no deseados como  emergencias climáticas, brechas económicas importantes, y porque no decirlo pobreza, hambre y migraciones con altos costos en vidas de personas, o totalitarismos avasallantes, ha surgido con mayor ímpetu enfoques con una mirada y una psiquis de configuraciones sistémicas que miran a las organizaciones o la economía en su conjunto desde una perspectiva más orgánica. Así, se ha puesto el acento desde hace ya un tiempo por ejemplo, lo que en la literatura económica se asocia a una gestión que involucra a los denominados stakeholders o partes interesadas (clientes, proveedores, colaboradores, medio ambiente, etc.): un ámbito que ha cobrado renovada importancia a nivel internacional y de hecho fue tema de interés en el foro económico mundial del 2020.

En concordancia con lo anterior, vemos dos maneras de materializar una cultura empresarial que toma en consideración no solamente su localidad y sus propósitos, sino que por ejemplo a los stakeholders. Así podríamos hablar de una organización ética y ecológica.

La primera de ellas guarda relación con una mirada global que identifica los actores claves que reciben las consecuencias del actuar de las organizaciones y, a partir de la identificación de los intereses de cada uno de ellos, se está en una constante revisión de la gestión presente para generar un balance del estilo de gestión en la compañía de forma tal de mantener un equilibrio interno adecuado y una disminución en las consecuencias negativas que pueda implicar el operar de la organización con el entorno. Al distinguir los stakeholders como actores que tienen sus propios intereses, la armonización que resulta de aquello es la de una organización que de alguna forma cede parte de sus propios intereses en favor de un acople que brinde estabilidad con el entorno.

La segunda forma de materializar una cultura centrada en los stakeholders, no se basa en un pensar que fragmenta la organización con su medio y que además cede sus intereses particulares como en el caso anterior. Por el contrario, es el resultado de un profundo pensar en las configuraciones sistémicas que ve surgir en la organización y su entorno de una manera análoga a como un ser vivo en el momento que aparece, surge el nicho que lo hace posible, nicho-ecológico (Dávila y Maturana, 2015). O sea en el momento que surge una empresa u organización surge el nicho-ecologico que lo hace posible, surgen juntos de manera coherente, cuando esa coherencia se pierde desaparece la empresa y el nicho-ecologico, o sea desaparece esa unidad ecologica empresa-nicho. ¿Y como puede desaparecer una empresa u organización? Si una empresa contamina con olores, o con desechos su entorno o sea su nicho-ecologico esta marcando una deriva que la llevara a su termino, y en el caso de los seres vivos en el momento en el que se pierde la coherencia del ser vivo y su nicho-ecologico el ser vivo muere y la unidad ecologica oganismo-nicho muere también.

Esta segunda manera nos invita a darnos cuenta de que la organización y las personas que la constituyen no surgen de la nada, pues junto a ella y las personas hay una diversidad de mundos que emergen en una íntima interrelación unitaria y en una recíproca compenetración: proveedores, clientes, la comunidad que acoge a la empresa… Es tomar consciencia de que nuestro actuar y no actuar trae consecuencias en las configuraciones sistémicas que impactan y nos impactan, porque somos nosotros los que generamos esos mundos ( Dávila & Maturana, 2008). De ello surge una armonía congruente que no reprime, sino que congrega; y una armonía que resulta en una organización humana que actúa sintiendo que sus colaboradores que tienen consciencia ecologíca y ética, desde una perspectiva atenta que acomoda su estructura de forma ágil y congruente con consciencia al ambito socio-ecológico que la sostiene.  

Dejamos una pregunta sobre la cual en este punto es oportuno hacer una  reflexión: ¿Qué se necesita para la colaboración entre paises?

Bueno dado todo lo que hemos dicho, lo que se necesita para la colaboración entre países es que las personas que guian los destinos de los países se den cuenta que no solo  guian el destino de una país sino que el destino de GAIA que es nuestro hogar que nos acoge y que si lo destruimos nos estamos destruyendo a nosotros como sociedad y como especie.

Y que la pregunta que es pertinente que se haga cada persona con poder y responsabilidad de decisión es: ¿Cómo estamos haciendo lo que estamos haciendo? Y esta pregunta es a propósito de todo lo que estamos viviendo en la humanidad hoy, no podemos seguir haciendo las cosas de manera antojadiza, apegados a ideologías, o al poder, estamos entrando en un era donde los  ciudadanos, los colaboradores son personas con ideas, que saben lo que desean, que lo piden sino, lo exigen. Se alzan las voces ante la discriminación de razas, etnias, genero, y todos estas ampliaciones de consciencias lo modifican todo, la economia, el modo de hacer empresarial, el politico, el educacional etc…para una colaboración entre países se necesita ampliar la consciencia que estamos como humanidad orientandonos hacia otro lugar, mas humano, menos individualista, mas justo, mas equitativo, mas respetuoso, con una mayor coherencia y respeto con el entorno y el mundo natural y GAIA que es nuestro hogar lo agradece.

Pensamos que será cada vez menos atendible ver y modelar a las organizaciones como entes aislados y cualquier decisión empresarial tendrá que considerar con mayor nivel de consciencia que somos configuraciones de sistemas  y que las empresas no escapan a ello. Visto así, las implicancias de este presente cultural que estamos viviendo y que ha quedado de manifiesto mas profundamente con la pandemia por todos los dolores que ha provocado en la humanidad son una oportunidad única solo si la vemos, para comenzar a impulsar una nueva convivencia ética y ecologica en todo lo que hacemos desde la empresa a la vida familiar del siglo XXI.

Referencias

Dávila & Maturana ( 2008) Habitar Humano en seis ensayos de Biología-Cultural

Dávila & Maturana (2015) El árbol del Vivir. Santiago, MVP  Editores.

Dávila, X., & Maturana, H. ( 2019) Historia de nuestro vivir cotidiano. 1ra. Edición. Santiago.Editorial Planeta Chilena S.A.