Regeneración: una tríada para la transformación

Regeneración: Espiritual

En el libro La Revolución Reflexiva ( 2021), Ximena Dávila y Humberto Maturana nos invitan a ver reflexionar como  los seres humanos hemos vivido ciegos e insensibles ante la destrucción de nuestros ecosistemas, ciegos e insensibles ante el dolor que generamos a otras personas, ciegos e insensibles ante el milagro que es el estar vivos. Ha tenido que llegar una pandemia,  creada por nuestro propio modo de vivir, y la muerte  ha tocado a nuestra puerta para que reaccionemos y recién ahí comenzamos a despertar y darnos cuenta que algo no anda bien; necesitamos reconocernos como animales mamíferos y como seres humanos en nuestra propia “humanidad” y como individuos que conformamos la especie, para reconectar con lo demás. Necesitamos una regeneración que comienza, como dice Ximena, por un cambio en el modo de pensar,  lo que implica un cambio en el modo de sentirnos y sentir lo que nos rodea.

Lo anterior nos lleva al primer dominio de la regeneración, el punto de partida para todo el proceso de cambio de nuestro modo de sentir y modo de pensar, la regeneración espiritual. Cuando  Ximena Dávila y Humberto Maturana (2015) hablan de una experiencia espiritual, hacen referencia a una experiencia de ampliación de conciencia y pertenencia a un ámbito mayor de existencia que sólo uno mismo. En mi experiencia, cuando realice el peregrinaje a Santiago de Compostela o cuando subí a la cima de Apu Wamani (también conocido como Cerro el Plomo para los santiaguinos) pude distinguir una experiencia espiritual en esos momentos, un sentir de plenitud y de alegría pese a un significativo cansancio físico, pero con una energía de conexión espiritual potente.  

Esos momentos, tanto el proceso como el resultado final de ambas aventuras, fueron de gran significancia en mi reflexión íntima. Ambos fueron caminos en la fluidez a la que nos invita la naturaleza, que me llevaron a conectar con mi propio camino espiritual, habitando la presencia de sentir mi sentir, habitando la presencia de una conexión con algo mayor, en un caminar un camino que muchos otros y otras recorrieron antes de mi. Todas estas experiencias de ampliación de consciencia, inescapablemente me llevaron a reconocer y reconocerme en mi presente, a conectar con la fuente de mi humanidad, a resignificar las sensaciones que me suceden, teniendo la oportunidad de darme cuenta de su aparecer y darme cuenta de su origen. Y también desde ahí, poder dejarlas ir. Desde esta experiencia de regeneración espiritual se generan las condiciones para ampliar la mirada de nuestra existencia en armonía y así dejar aparecer(se) y dejar aparecer lo que nos rodea. En el reconocer y dejar ir las sensaciones y pensamientos que me desarmonizan, comienzo a habitar la regeneración en mi espíritu. La purga del dolor para abrir espacio a la luz del bien-estar del presente de darme cuenta que estoy vivo. 

Espero leer sus comentarios y reflexiones, nos leemos la próximamente en la segunda parte de esta serie: Regeneración Cultural. 

Por Sebastián Gaggero

Referencias: 

Dávila & Maturana (2015) El árbol del Vivir. Santiago, MVP  Editores.

Dávila & Maturana ( 2021) La Revolución Reflexiva. Santiago. Editorial Planeta Chile S.A

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