“La fusión de las crisis y la posibilidad de salida: cambiar nuestro modo de pensar”

Vivimos y convivimos en un presente continuo cambiante, como si estuviésemos montados sobre una ola, o como lo hace el equilibrista en la cuerda floja. En ambos casos conservamos la sensorialidad del equilibrio cambiando nuestra corporalidad en la relación con la ola o la cuerda acoplados con el entorno cambiante, mientras conscientes del peligro seguimos equilibrándonos montados sobre la ola o caminando sobre una cuerda para llegar a tierra firme que nos contenga.  

Así estamos hoy como humanidad, conscientes de conservar el equilibrio en la añoranza de la armonía, ya que en la última década hemos sido golpeados por la emergencia climática, la pandemia, la crisis financiera y como si eso fuera poco, se desata una guerra en pleno siglo XXI. 

Estas crisis provocadas por los fanatismos y la adicción al poder, ha dejado hoy y está dejando mucho dolor y sufrimiento en las familias, las personas comunes y corrientes como usted o como yo, a ese ciudadano a pie que vio interrumpida su vida cotidiana por las consecuencias que trae una guerra: muerte, desarraigo, dolor, sufrimiento, incertidumbre. 

Cada impacto afecta nuestras vidas, nuestras naciones, nuestros barrios, nuestros trabajos y estamos a la sombra de no saber si vamos a tener acceso a algo tan cotidiano como lo es la alimentación básica.  Hoy la guerra se nos aparece como actor no deseado para la mayoría de las personas con consciencia de sí

Todas nuestras coherencias sensoriales-emocionales-relacionales cotidianas han desaparecido: ¿Cuándo va a parar? ¿Qué mundo me espera? ¿Cómo nos reconstruimos? Son preguntas que deben estar en cada persona que ha salido o aún permanece en Ucrania, y quizás son preguntas que también tenemos que hacernos cada uno de nosotros. 

Todo siempre está en continua transformación y cambio, y nos hemos acostumbrado a poner la mirada en lo que hay que cambiar y no ponemos la mirada en lo que deseamos conservar ya que todo cambia y se transforma en torno a lo que conservamos. (Dávila-Maturana, 2008).

Al estar conscientes de lo que deseamos conservar tenemos la posibilidad de orientar la mirada hacia nosotros mismos:  ¿Cómo estoy haciendo lo que estoy haciendo para conservar lo que deseo conservar? ¿Cómo planificar un futuro en un mundo tan incierto? ¿Cómo pueden las organizaciones y los gobiernos prepararse para los riesgos que se nos presentan ante estas crisis? ¿Cómo desde este sustrato emocional vamos a distinguir oportunidades aún desconocidas? 

Al principio de este escrito hablamos de la emergencia climática, la pandemia, la crisis financiera, la guerra en pleno siglo XXI, la inmigración forzada, como las “crisis de las últimas décadas”. 

¿Cuál es el origen de estas crisis? Sostengo mi afirmación: “Todo dolor y sufrimiento es siempre de origen cultural”.

Al aceptar esta afirmación, estamos aceptando que al ser cultural estas crisis tiene que ver con nosotros, las personas, los seres humanos. Somos responsables de la crisis climática, el clima ha cambiado, ya lo podemos constatar, comenzamos a sentir lo que antes conocíamos como “efecto invernadero”. Las emisiones de carbono que se emiten en alguna parte del planeta calienta de manera sistémica otros lugares, vivimos en un solo sistema climático. El mundo natural no compite, el mundo natural vive las consecuencias del cambio climático, es a nosotros los seres humanos reflexivos a los que nos tiene que importar. 

La pandemia provocada por el Covid nos condujo a una de las peores recesiones del último siglo, la que se verá agravada por una guerra en pleno siglo XXI. A todo lo dicho se suma la inmigración forzada ya sea por los efectos de la sequía por la falta de agua, o la escasez de puestos de trabajo. 

Las guerras tienen claro su origen la “Psiquis del poder” que implica siempre el sometimiento del otro. “El poder es siempre por sometimiento, o sea, uno le da poder a otro u otra haciendo lo que este o esta pida”. (Dávila-Maturana pág. 37,2021)

La psiquis del poder lleva inevitablemente  a la “Adicción al poder” (Dávila-Maturana, 2015 , 2021)  la persona que está atrapada en esta adicción se niega a reflexionar y sus acciones son dañinas, totalmente ciegas a las consecuencias que genera en el entorno social y al mundo natural.

Hoy las crisis mencionadas se están fusionando, se gatillan mutuamente. Por lo tanto debemos desde una conducta ética, ir a las causas más profundas de este problema que pasa por la forma de entender la política, la economía, las relaciones entre los países, en el entendido de que el crecimiento, la competencia, el éxito económico fue la manera de comprender el siglo XX. 

¿Cuál será la manera de comprender el siglo XXI? Si lo intentamos comprender con el mismo modo de pensar, no habrán cambios que conserven “la vida en el planeta, en definitiva la supervivencia de todas las especies, o sea la conservación de GAIA que es nuestro hogar”. 

Una vez más tenemos la pelota en nuestra cancha, ¿Y usted desea cambiar su modo de pensar? De eso depende que sus hijos, hijas, nietos, nietas vivan un vivir y convivir con esperanza.

Ximena Dávila-Yáñez

Co-fundadora

MATRIZTICA

Referencias:
Dávila, X. y Maturana, H. (2008). Habitar Humano, en seis ensayos de Biología-Cultural. (2021) Editorial Planeta Chilena S.A
Dávila, X. & Maturana, H. (2015) El Árbol del Vivir MVP Editores
Dávila, X. & Maturana, H. (2021) Revolución Reflexiva. Editorial Planeta Chilena S.A.

Si vas a citar: Dávila, X ( 2022) “La fusión de las crisis y la posibilidad de salida: cambiar nuestro modo de pensar”. Comunidad Matríztica. (http://comunidad.matriztica.org/?p=23928)