Como comunidad humana nos encontramos un día jueves 6 de mayo de 2021, con la tristeza de saber que Humberto Maturana Romesín,  para nosotros el “doc”, nos había dejado;  su presencia en la ausencia estaba tibiecita, en la cercanía como sus  colaboradores lloramos mirándonos a través del espacio virtual sin poder abrazarnos, decidimos vivir en una pausa reflexiva el duelo.

La realización de nuestro convivir en Matríztica  durante la pandemia, nos acercó muchísimo más como personas,  aprendimos a lenguajear, conversar y reflexionar a través de la virtualidad, nos encontramos con luces y sombra, en risas y llantos,  colaborando, co-creando, reflexionando sobre lo que hacemos en nuestro quehacer, en la realización de lo que le da vida a nuestra organización, que es la biología-cultural, de la cual el doc era parte significativa en nuestra convivencia cotidiana.

En nuestro entendimiento de que somos inescapablemente seres biológicos-culturales, que sabemos que cómo vivimos lo que vivimos es siempre nuestra responsabilidad, y que en términos generales somos responsables de las consecuencias que eso trae a nuestro mundo y el de los otros, es que  a partir de una gran conversación liberadora que realizamos, en la consciencia de saber, entender y comprender que cómo se vive una pérdida, es parte de los aspectos culturales de cualquier comunidad humana.

Esta conciencia, en primer término nos permitió vivir el duelo, porque lo amamos y lo lloramos, y en segundo término   expresar a través de un ritual abierto a la comunidad Matríztica y a las personas que se han sentido tocados por el doc, el domingo 9 un ritual de gratitud. Quisimos abrazar la cosmovisión de nuestro pueblo ancestral  Mapuche, donde “la muerte no es dolor, no es pérdida, es vida y transformación de los ciclos naturales, donde hay muerte hay vida. Cosa que en esta cultura occidental hemos olvidado son los ciclos de la naturaleza y de los seres vivos, en una mirada lineal nos creemos infinitos sin embargo como dicen nuestros ancestros “somos también territorio algún día”.” (Dávila, X., 2019, pág. 84)

El doc como un gran biólogo sabía que su ciclo llegaba a su fin y ante su partida, nosotros no queremos entrar al espacio de la competencia, estaríamos siendo incoherentes  con  la invitación que nosotros hacemos en esta cultura de competencia. Cuando a Ximena le dicen que debe continuar con un legado, ella responde: No hay un legado que cuidar porque un legado es un en sí, es algo que alguien lega o  hereda a otro,  el entendimiento no es posible heredarlo Nosotros en Matríztica hemos puesto el legado entre paréntesis, porque si entendemos lo que entendemos, sabemos aquello. Solo nos queda seguir haciendo lo que hacemos desde la biología-cultural, que es el modo que tenemos de seguir también amándolo y con ello respetándole, y respetándonos a nosotros mismos.

En revolución reflexiva ( 2021), Ximena y Humberto, escribieron “los seres humanos , no somos avatares virtuales. Tenemos identidad y una historia cultural”, el doc no puede transformarse en un avatar, o en un trofeo de quien tiene más o menos tiempo con él en esta vida…porque sino, no entendimos nada de su paso en esta.  El nos invitó  a preguntarnos qué curso seguirá el vivir humano, si seguimos en la psiquis cultural de arrogancia, apropiación, sometimiento, competencia  y control que nos trajo a este presente, o si tendremos la audacia de entender como escribió junto a Ximena que Somos el problema , el camino para resolverlo y la solución (Davila & Maturana, 2019) .

Aprendimos con el doc que los sustantivos esconden verbos; entonces, sabemos y entendemos, que no hay un legado sin legar.  El doc  mostró en Sentido de lo humano, que un gran problema en esta cultura es la enajenación, y el motor de ella es el apego y el deseo de posesión ¿ Cómo podríamos entonces apegarnos a su nombre o legado?  ¡Cómo si ese hecho nos diera la varita mágica de Maturana, o el trono del rey en el que nos podemos sentar!.

Aprendimos también que los procesos del cosmos que surgen con nuestro explicar, ocurren desde el suceder biológico sin propósito , sentido o significado; sin embargo, en el dominio cultural no es así, las nociones que inventamos no son inocentes, crean el mundo que vivimos. Esta noción que se  refiere al traspaso de algo, al poseer  algo que nos da el doc (como si fuera posible), son nociones del dominio de esta cultura patriarcal-matriarcal, en una psiquis de poder, competencia, control, apego, fanatismo, posesión, cuyas consecuencias son las que levantaron tantas reflexiones de su parte, y por las cuales estuvo  trabajando todos estos años desde Matríztica junto a Ximena y a el equipo, invitando a recuperar la autonomía reflexiva y de acción que no da espacio a la psiquis del apego, porque en esta  no hay libertad reflexiva, genera las “sombras” del mundo que vivimos.  

El Dalai Lama señaló que aprendió del doc el desapego, su escuela de pensamiento que es Matríztica, aun cuando sea doloroso que haya retornado al GAIA al fin de su ciclo,  aceptamos su invitación a soltar, entendiendo que siempre podemos fluir con las circunstancias, que no podemos especificar lo que ocurra; sin embargo, siempre desde nosotros mismos podemos modular el curso de nuestro convivir con lo que hacemos, porque en lo que hacemos se va a notar lo que decimos que sabemos…en palabras del doc en sus micro-relatos de profunda sabiduría, como el de cuando entró a Harvard: si usted sabe lo que dice que sabe, se le va a notar.

Cada uno de nosotros en Matríztica, trae su experiencia de convivencia con el doc,  su historia de interacciones, lo que cada uno conserva en su configuración íntima, es un pedacito evocada de esa historia y de cómo vivió esa danza recursiva de encuentros, y sabemos que al traerlo al presente a través de lo que llamamos recuerdo, continuaremos  moldeandonos y transformándonos íntimamente. Entonces, en este presente, en este ahora, somos  responsables de continuar y darnos espacio  para pensar, cuidar, reflexionar y  conversar , para dejarnos  aparecer. Estamos enteros en la conciencia de que el amar fluye en nosotros y es ese sentir el que  guía nuestro vivir-convivir porque es el amar “la savia” que nutre en nosotros y forja nuestra conciencia ética.

Damos gracias infinitas porque haya vivido hasta este 6 de mayo, partiendo como quería, sin perder el tesoro de su propia autonomía y libertad reflexiva, en la confianza de que su familia Matríztica sabe saber hacer, entiende y comprende las consecuencias que esto trae al vivir y convivir de cada ser humano inescapablemente biológico-cultural.

¡Gracias por todo querido doc !

Por Carolina Carvacho, Constanza Eggeling y Daniela Santibáñez