Remezón Reflexivo Planetario: Una carta desde el Sur del Mundo

Recientemente en Francia se ha publicado una carta firmada por 200 artistas y científicos internacionales:

Non à un retour à la normale: de Robert De Niro à Juliette Binoche, l’appel de 200 artistes et scientifiques”, en español, «No a un retorno a la normalidad»: de RobertDe Niro a Juliette Binoche, la llamada de 200 artistas y científicos.

Desde nuestro país y desde Matríztica “una Escuela de Pensamiento Reflexivo en un lugar al sur del mundo, llamado Chile”, queremos unirnos al llamado reflexivo de esta carta con un mensaje que llamaremos: “Remezón Reflexivo Planetario”. 

Actualmente sabemos que los seres humanos – nosotros, las personas –  generamos y conservamos con lo que hacemos y no hacemos los mundos que vivimos. Guiamos, sin siempre ser conscientes de ello, el curso de la deriva evolutiva de la biosfera, vale decir, el ámbito de vida en el planeta. Pero ahora, con el remezón reflexivo que nos ha dado esta pandemia que nos ha provocado dolor e incertidumbre en el mundo. Es necesario que nos conectemos seriamente a la reflexión y al preguntarnos: ¿cómo estamos haciendo lo que estamos haciendo? 

En este reflexionar debemos darnos cuenta y ocuparnos de nuestro presente, desde nuestra sensibilidad ética y compromiso moral sobre las consecuencias de lo que hacemos y de lo que dejamos de hacer: ¿Qué queremos conservar? ¿Qué no queremos seguir conservando? ¿Cómo queremos convivir? 

En estos momentos con las consecuencias dolorosas que ha generado la pandemia del Covid-19, nos estamos dando cuenta de que los seres humanos somos una unidad biológica-cultural. No somos meramente personas individuales habitantes de la corteza terrestre, integramos una red de distintos modos de vivir entrelazados de manera inseparable que llamamos humanidad. Y podemos ver también cómo la humanidad está estrechamente relacionada con el medio natural que sostiene nuestra existencia. Muchísimas expresiones de vida se han manifestado alrededor del mundo sorprendiéndonos en su aparecer.

La corteza terrestre con nosotros en ella como Gaia, no existe sin nosotros, porque es nuestro nicho-ecológico. No andan seres vivos volando por ahí sin un nicho-ecológico que los acoja. En el momento que aparece un ser vivo, con él surge también el ámbito ecológico que lo contiene, acoge y nutre. Por lo tanto, el nicho ecológico no preexiste al ser vivido por el ser vivo que lo habita; surge y se transforma con él formando la unidad armónica de la realización de su vivir que llamamos unidad ecológica organismo-nicho. Cuando esa armonía se pierde, el ser vivo se enferma o muere. 

En el fondo todos sabíamos esto como habitantes de la corteza terrestre, pero es solo ahora con la pandemia viral que nos estamos dando cuenta de que somos una humanidad. La pérdida de su armonía nos hace más conscientes del cambio climático. Esta desarmonía puede llevarnos a nuestra extinción, en la ruptura de la armonía de Gaia.  

Sin embargo, al mismo tiempo nos estamos dando cuenta de que somos conscientes, o sea sabemos que sabemos acerca del cambio climático y sabemos además cómo evitarlo. Sabemos que tenemos los conocimientos y medios para actuar de manera adecuada para que eso no siga sucediendo. La reducción global de las emisiones de carbono y la expansión de la fauna en las distintas ciudades del mundo es testimonio de esto. 

Y, curiosamente, si sabemos cómo evitar un desastre y tenemos los medios para evitarlo y no lo hacemos, … somos necios o malévolos…  ¿Qué estamos escogiendo ser?

¡Es hora de decir basta de necedades o maldades! Ya no queremos más la forma de convivencia que nos ha llevado a vivir este presente. No queremos volver a lo que se está siendo llamado “la nueva normalidad”. No es normal la negación mutua que genera la deshonestidad, que busca el bien-estar en la convivencia de solo unos pocos privilegiados a través del poder económico o del poder político: se niega la unidad de la humanidad, se niega el amar.

¿Es normal vivir y convivir en un mundo que estamos destruyendo y que nos está enfermando? ¿a qué nueva normalidad nos llaman a volver? Nunca se vuelve atrás en la historia, solo tenemos el presente que vivimos y el futuro se construye día a día en el cambio del presente.

Lo que sucede es que vivíamos en una coherencia con el mundo humano y el mundo natural que nos contenía y habíamos aprendido a conocer desde pequeños, y en tanto lo habíamos aprendido lo aceptábamos de hecho sin preguntarnos: ¿queremos seguir viviendo de la manera que estamos viviendo y conviviendo? ¿es así como debemos hacerlo?  Vivíamos en coherencia relacional y de acciones con el mundo sin preguntarnos, abríamos una llave del caño y salía agua, nos bajamos de la cama y había un suelo que nos sostenía, nos abrazábamos y era una muestra de afecto, nos juntábamos en grandes grupos en un recital y no había distanciamiento social, o sea el mundo nos era “coherente a esas circunstancias”. 

Pero en este presente esas coherencias relaciones, sociales y de acciones ya no las tenemos, y nuestra tarea es la de encontrar nuevas “coherencias” que nos permitan conservar algo que hemos pedido como “la armonía emocional, relacional y ecológica” como seres humanos. Por eso no es “volver” a una “nueva normalidad”, es aprender a gatear como un niño para después caminar con “nuevas coherencias de relaciones de acciones y emociones en una consciencia de humanidad sin historia en la biosfera”. 

Porque la llamada “normalidad competitiva” que vivíamos está haciendo que nos matemos entre seres humanos, al mismo tiempo que estamos extinguiendo a las especies de flora y fauna que componen a la biosfera. Estamos destruyendo el planeta en el nombre del progreso en la ceguera de buscar el beneficio de unos pocos. 

Desde Latinoamérica queremos unirnos al llamado que artistas y pensadores del norte global han hecho, para aceptar su invitación y demostrarles a todos, de una vez por todas, que la humanidad está unida. Ya no existe un primer, segundo o tercer mundo. Existe solo un mundo, formado por ecosistemas repletos de seres vivos que han sido gobernados por la raza humana hasta el borde de la extinción. Ahora queremos colaborar con el resto de la naturaleza para regenerar la vida en este planeta que es nuestro hogar. 

Por: Sebastián Gaggero, Ximena Dávila,  Humberto Maturana.

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