“¿Que te sucede hijito que estas tan callado y no me miras?”. “Es que me comí todo el chocolate y no guarde nada para mi hermano”. “Lo que sientes querido hijo se llama vergüenza, y me alegro de que lo sientas porque eso quiere decir que sabías lo que te correspondía hacer y no te gustó no hacerlo”.

La vergüenza es la emoción humana más reveladora del vivir humano Homo sapiens-amans amans porque sólo mientras se vive en la posibilidad de vivirla se conserva el convivir sapiens-amans amans.

El Homo sapiens-amans amans nos es una identidad genética, es un modo de vivir en el amar. Es nuestro modo de vivir sabiendo en cada instante que vivimos en un ámbito humano en el que los otros con quienes convivimos son fundamentales en la conservación de nuestro vivir y convivir humano en el que realizamos nuestra autonomía fundamental haciendo lo que hacemos sabiendo que lo hacemos por- que queremos hacerlo.

Y es este saber lo que nos permite escoger en cada instante sabiendo lo que escogemos, y es este saber que sabemos lo que nos lleva a sentir vergüenza cuando escogemos hacer algo que sabemos que no deberíamos hacer porque luego sentiremos vergüenza porque violamos nuestro sentir íntimo ético-social fundamental propio de nuestro convivir biológico-cultural.

Lo maravilloso es que la vergüenza que sentimos por violar ese sentir íntimo ético-social aparece siempre en nuestra conducta relacional revelando que sabemos que sabemos que estamos viviendo en la consciencia de que hemos violado el sentir íntimo que funda nuestra condición sapiens-amans amans en nuestro vivir humano.

Y el sentir íntimo de vergüenza aparece en nuestro vivir-convivir relacional con otros y con nosotros mismo escondido en explicaciones, disculpas y teorías que tratamos como si justificasen con validez universal nuestro proceder, aunque sabemos que no lo hacen.

Sabemos que no estoy diciendo nada que no sepamos todos, lo decimos sin embargo porque quisiéramos que no olvidásemos que vergüenza y responsabilidad van juntos y separados a la vez. Si mi conducta es ética y socialmente adecuada no siento vergüenza por lo que hago, y si siento vergüenza por lo que hago sé que he sido irresponsable y nada que diga dará legitimidad a mi conducta.

La vergüenza y la responsabilidad son miradas reflexivas que aprendemos en el convivir con otros seres humanos a quienes amamos y respetamos cuando conviviendo con ellos en el amar y el mutuo respeto aprendemos a mirar y ver los sentires íntimos desde donde hacemos lo que hacemos.

Sin embargo, cuando movidos por la ambición, la codicia o la arrogancia no queremos ver al otro o a los otros porque íntimamente queremos apropiarnos de lo suyo, nos esforzamos en inventar teorías que niegan el amar y justifican la discriminación en un esfuerzo por anular la vergüenza, pues también sabemos que al anular la vergüenza anulamos los sentires íntimos de responsabilidad ética-social en el vivir convivir-cotidianos.

Lo humano sapiens-amans amans se aprende, realiza y conserva en el convivir sapiens-amans amans. Ese es nuestro gran tema como seres humanos post-postmodernos que nos sentimos y sabemos capaces de hacer cualquier cosa que deseemos si operamos conservando las configuraciones de coherencias sensoria- les-operacionales-relacionales que definen al ámbito de realización del vivir en que deseamos lo que deseamos. En el presente nos encontramos viviendo en un ámbito psíquico cultural que nos lleva a desear caminos recursivos de acumulación de riqueza, de poder, o novedades tecnológicas a cualquier precio o costo bajo la justificación de la idea de progreso.

La historia evolutiva de los seres vivos no es una historia de progreso, es una historia evolutiva de conservación del bien estar y de transformaciones en la conservación del vivir en el bien estar. Es en el vivir biológico-cultural humano moderno donde aparece la noción de progreso como un argumento político para justificar lo deseado en el dominio cultural.

La historia evolutiva humana sapiens-amans amans ha seguido desde sus orígenes el camino de la conservación del bien-estar ético-social, cosa que se ha visto alterada con el surgimiento del ámbito psíquico cultural que nos lleva a desear caminos recursivos de acumulación de riqueza, poder y novedades tecnológicas a cualquier costo, y el costo ha sido la generación de pobreza, dolor e infelicidad en magnitudes tan grandes que hemos generado teorías como la de progreso para no verlas a la vez que anulan nuestra vergüenza ocultando nuestra responsabilidad humana en ello.

¿Hasta cuándo? Sólo nosotros mismos como generadores de nuestras cegueras podremos recuperar el ver, y cambiar nuestra psiquis cultural si somos capaces de recupera nuestra vergüenza al ver cómo hacemos lo que sabemos que no debemos hace porque en el fondo de nosotros no queremos hacerlo.

No queremos dañar a otros seres humanos, no queremos dañar a nuestro entorno, y sabemos que es sólo desde ese darnos cuenta, es sólo desde la vergüenza de ver que no hacemos lo que sabemos que nos corresponde hacer que podremos recuperar nuestra capacidad de actuar con responsabilidad ética-social.


Por Humberto Maturana

Co-fundador de Matríztica® año 2019