¿ Qué haría usted si le dijeran que aquellos que aman están en riesgo vital?  Uno de los dolores más grandes que vivimos es cuando sentimos que uno mismo o los que amamos estamos en una situación extrema, lo vivimos como rupturas de la armonía en el vivir que realizamos, buscamos generalmente la manera de encontrar un camino de retorno y nos regocijamos cuando este sufrimiento ha sido circunstancial, recuperando el bienestar perdido.  

El mundo natural, la biósfera como el conjunto de seres vivos surge precisamente de un proceso cíclico, recursivo y sistémico, todas dinámicas interrelacionadas  de conservación y cambio, que hace posible el fluir del vivir en el planeta. (Maturana , 1999) Nuestro vivir como seres vivos y con ello nuestra existencia como seres humanos no ocurre ni puede ocurrir sin el medio ecológico que nos hace posible. Somos una unidad dinámica ecológica-organismo-nicho ( Dávila & Maturana, 2019) toda la realización del vivir surge y ocurre en un fluir cotidiano entrelazado con otros seres vivos, no somos separados de ellos ni de la tierra misma, somos parte en un co-nicho en un continuo suceder biológico, mientras se conserven las coherencias y las condiciones que nos  contienen y hacen realizable. ¿ En qué situación nos encontramos? 

«Si no se actúa con determinación, nos estamos jugando nuestra última oportunidad, literalmente, de cambiar el rumbo de las cosas«, dijo el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, en los días previos a la COP26,  ya que nos precipitamos hacia un peligroso, aumento de la temperatura global, el mundo se precipita hacia un peligroso aumento de la temperatura global de al menos 2,7°C en este siglo ¿ Qué implicaría? Un 62% de zonas calcinadas debido a incendios forestales en el hemisferio norte durante el verano, la pérdida del hábitat de un tercio de los mamíferos del mundo lo que nos incluye y períodos de sequías más frecuentes, de entre cuatro y diez meses. Todo esto empujado por el crecimiento exponencial de la población. 

Acabamos de tener un encuentro mundial,  la COP 26 y los países del mundo han firmado un acuerdo para bajar las emisiones de carbono. Quizás muchos de nosotros miramos esto desde nuestros televisores o incluso no nos enteramos de nada al respecto, vivimos cual negacionistas pasivos, en la justificación que el clima simplemente está cambiando y no nos dándonos cuenta de que ese cambio, transforma nuestro suceder momento a momento,  en una deriva que nos precipita a la insostenibilidad de la vida…por eso podemos decir que una crisis climática es enserio una crisis humanitaria.

La COP26 pretendía asegurar cero emisiones de carbón en todo el mundo para mediados de siglo con el fin de mantener los 1,5 grados centígrados, lo que implica frenar la deforestación y buscar economías que tengan al centro la ecología. Adaptarse para proteger a las comunidades y los hábitats naturales, buscando restaurar los ecosistemas. Todo esto buscando un trabajo colaborativo y unido de los estados partes, esto implicaba además financiar a las naciones menos ricas para poder ayudarles a adaptarse, esta meta nunca se ha logrado. 

Ximena Dávila y Humberto Maturana  en el último libro que escribieron en conjunto Revolución Reflexiva (2021) invitaron al lector a pensar cómo hemos vivido y realizado un convivir y cómo este ha sido  insensible y ciego.  Invitan a reflexionar a cada uno en su localidad y preguntarnos por este modo de habitar que ha generado esta encrucijada climática, que pone en riesgo nuestra subsistencia. El calentamiento global ya empezó a destruir los ecosistemas, a dañarlos más allá de que estos puedan repararse, tenemos enferma a nuestra tierra,  el GAIA nuestro propio hogar común.  

Los seres vivos y los seres humanos en particular transformamos el medio en que realizamos nuestro habitar es propio de los sistemas ecológicos; en la realización de nuestro habitar va ocurriendo cambios estructurales en un fluir de dinámicas y procesos que ocurren entrelazados a partir de nuestra co-existencia con otros seres vivos en la biósfera. Por lo que el cambio no sería el problema, sino la deriva de transformación de ese suceder según lo que se conserva; si nos conducimos desde la inconsciencia e irresponsabilidad con el nicho-ecológico generamos daño ambiental o destrucción ecológica, consecuencias de nuestras conductas al  producir-consumir desde ese espacio psíquico-relacional.

Podemos pensar que en esta problemática tenemos poco o nada que hacer; sin embargo, cada uno de nosotros puede ser ciego a su consumo y a la generación de desechos que no se degradan, o que se demoran años en poder degradarse, somos parte del problema. Somos los seres humanos en la toma de decisiones los que escogemos qué producir, cómo hacerlo e incluso muchas veces las medidas medioambientales nos molestan, porque las percibimos como un límite que no nos deja hacer lo que queremos hacer.  En otros casos simplemente nos negamos a firmar acuerdos, a generar medidas de protección ecológica poniendo en riesgo comunidades enteras en la justificación de que  se genera trabajo o del derecho a la libertad de invertir, como si estas acciones-decisiones pudieran vivirse o realizarse en el vacío, ya que sin el medio ecológico que nos haga posibles no habrá ninguna actividad humana que sea sostenible. 

La COP26 terminó un día después de lo previsto, en busca de un pacto, este lo aprobaron 197 países, que incluye un mandato para aumentar en 2022 los objetivos de reducción de emisiones para 2030, se busca lograr la meta de limitar a 1.5 grados el calentamiento del planeta este siglo, meta trazada en en el Acuerdo de París de 2015. 

¿ Dejó satisfecho a los estados, a las ONG, a los activistas? Sabemos que no, Boris Johnson Primer Ministro del Reino Unido expresó su satisfacción  por la adopción del “Pacto de Glasgow para el clima pero sin embargo reconoció que su alegría estaba “teñida de decepción”. Pensando en las personas que ya el cambio climático es una cuestión de vida o muerte reconoció que “podemos alentar pero no obligar a naciones soberanas a hacer algo que no quieren hacer. Es decisión de ellos”.  Greenpeace consideró que “la decisión final es sumisa, es débil y el objetivo de 1,5 ºC apenas está vivo, pero que se ha enviado una señal de que la era del carbón está terminando. Y eso es importante.”

La directora ejecutiva de Greenpeace Internacional Jennifer Morgan señaló que “aunque el acuerdo reconoce la necesidad de reducir las emisiones en esta década, esos compromisos se han dejado para el año que viene. Los jóvenes que han llegado a la edad adulta en una crisis climática no tolerarán muchos más resultados como éste. ¿Por qué deberían hacerlo si están luchando por su futuro?“. (Greenpeace México, 2021) 

Una de las jóvenes que se ha hecho adulta siendo una activista reconocida es Greta Thunberg cuyo discurso en la protesta por el clima en Glasgow al terminar la cumbre se aleja del optimismo y la tibia satisfacción de otros actores.  Greta señaló  “no es un secreto que la COP26 es un fracaso. Debería ser obvio que no podemos resolver una crisis con los mismos métodos que nos metieron en ella en primer lugar. Y cada vez más gente empieza a darse cuenta de ello. Muchos están empezando a preguntarse a sí mismos qué hace falta para que la gente en el poder despierte”.

Preguntémonos entonces,  ¿Qué es un estado ? Un Estado tiene que ver con una comunidad social,  que tiene una determinada organización política común, es decir  un territorio. Este estado que conforma nuestra polis tiene órganos que la administran; sin embargo, un estado implica una comunidad humana de la cual cada uno de nosotros es parte.

Es  aquí donde nosotros como sociedad civil podemos actuar, nuestra principal acción ética es buscar saber , entender y comprender de qué se trata esta encrucijada para poder generar acciones coherentes como parte de esta comunidad humana. Hacer un detente reflexivo  y preguntarse ¿Qué me corresponde hacer desde mi localidad? ¿Cuáles son mis conductas de consumo? ¿ Cuán armónicas son? ¿ Qué puedo transformar? 

Una de las preocupaciones que siempre tuvo el doctor Humberto Maturana fue el  crecimiento exponencial de la población, “ los seres humanos somos demasiados y lo contaminamos todo con cantidades crecientes de  desechos como resultado de una sobrepoblación  que surge de que en nuestra cultura patriarcal occidental consideramos a la procreación y el crecimiento como valores en sí…así generamos miseria…destruimos y alteramos el mundo natural…” (1995, Pág.68 ) . 

Una reflexión esencial que nos puede guiar a la transformación individual y con ello a una transformación de las relaciones con los otros y con el mundo natural, es esta ampliación de consciencia de entender cómo nuestro modo de vida  presiona  los recursos naturales y con ello el consumo, darnos cuenta humildemente que es tan propio de nuestro modo de vivir,  ya que nuestro modo de pensar emerge en una deriva histórica,  en un espacio psíquico patriarcal que nos envuelve y ciegos a ese habitar, nuestras decisiones cotidianas surgen insensibles a otro habitar, como es el de la consciencia plena del vivir ecológico en el cuidado a GAIA, que surgiría en un espacio psíquico matrístico donde somos conscientes de nuestra unicidad con el mundo natural.  

Es vital consumir de forma eficiente y sostenible. No tenemos tiempo, porque no tenemos un segundo planeta en el cual podamos realizar nuestro vivir, si entendemos y comprendemos como los estados  surgen de la praxis de nuestra ciudadanía nos moveremos conscientemente, no todos podremos hacerlo de la misma manera por nuestras propias circunstancias, pero podemos confiar en nuestra naturaleza biológica-cultural mientras nos conservemos como homo sapiens amans amans, si es así  nunca estaremos atrapados, siempre podremos reflexionar y generar acciones desde nuestra localidad.  ¿Qué ciudadanía estamos realizando? ¿Es una ciudadanía insensible y ciega a la crisis humanitaria que estamos viviendo en la destrucción del mundo natural que sostiene y posibilita nuestro vivir biológico?  O ¿Estoy habitando en la audacia de la sensibilidad de saber que solo veo hasta donde veo, y que por lo mismo buscaré mirar y mirarme siempre en la búsqueda de ampliar mi ver, mi sentir y mi estar en el mundo?  

Ximena Dávila, nos recuerda siempre que amar es ver y es en ese dejar aparecer, que podemos recuperar el mundo natural. Si hoy cada uno en su localidad busca ver, cuidar, colaborar y contribuir a un cambio cultural que implica la conservación del vivir y la armonía con el mundo natural, cuidar la biósfera es cuidarnos a nosotros mismos, cuidar a las especies es cuidarnos a nosotros mismos, cuidar el mundo natural es cuidarnos a nosotros mismos. Este cuidar implica cuidar nuestras elecciones-decisiones políticas, porque comprenderemos que  ellas tienen que ver con la transformación de nuestro habitar el territorio, las decisiones políticas son decisiones que tocan la sostenibilidad y sustentabilidad de nuestros ecosistemas locales. 

Carolina Carvacho 

Comunidad Matríztica 2021.

Matríztica® 2021 

Referencias bibliográficas.

Maturana & Dávila (2019) Historia de nuestro vivir cotidiano. Planeta Chilena S.A

Maturana & Dávila (2015) REFLEXIONES BIOLÓGICO-FILOSÓFICAS

LOS MUNDOS DE NUESTRO VIVIR BIOLÓGICO-CULTURAL.  Boletín del Museo Nacional de Historia Natural, Chile, 62: 81-99 (2015).

Maturana, H (1999) Transformación en la convivencia. Planeta Chilena S.A.

Maturana, H  (1995) Conversaciones Matrísticas y Patriarcales. En Amor y Juego , Fundamentos olvidados de lo humano. Maturana & Verden-Zöller. 4ta Edición. Instituto de Terapia Cognitiva.